John Henry Cardenal Newman, un futuro Doctor de la Iglesia

El Papa Francisco, el 13 de Octubre va a declarar Santo al Cardenal John Henry Newman
¿Quién fue el Cardenal Newman? Aquí una breve descripción de su vida y obra
Cuando en el siglo 16 la Reforma Protestante dividió la Iglesia cristiana en Europa, el rey de Inglaterra, Enrique VIII, apartó la Iglesia Anglicana de la comunión con el Papa en Roma. Los ingleses que deseaban mantenerse católicos fueron expuestos a persecuciones violentas durante generaciones.
En el siglo 19 se había establecido la libertad de religión en Inglaterra, pero se mantenía un clima de fuerte rechazo contra los “papistas”. Al mismo tiempo, en la ciudad universitaria de Oxford se juntó un grupo de Anglicanos que veía con preocupación cómo las ideas nuevas dela época, con su Racionalismo y Liberalismo, iban minando la fe de su Iglesia, y que a su vez la dependencia de esta de la Corona Inglesa debilitaba su acción pastoral. El llamado Movimiento de Oxford hizo un serio esfuerzo para remediar esa situación.
El personaje más destacado entre los integrantes de ese grupo fue John Henry Newman, en esa época catedrático en el renombrado colegio universitario Oriel de Oxford. Nacido el 21 de Febrero de 1801 como hijo de un banquero de Londres, a los 15 años había descubierto la presencia del Dios vivo en la voz de su conciencia moral bajo la orientación de un buen guía espiritual,. Esa experiencia le había conducido a una entrega personal a su Creador, la cual luego determinó toda su vida. En Oxford no había estudiado Leyes como lo deseaba su padre, sino la Teología, Especialmente escudriñaba los escritos de los Padres de la Iglesia del siglo 4º y 5º, el tiempo cuando la Iglesia Cristiana aún estaba unida en su creencia y práctica religiosa. Además, había recibido las órdenes sagrados, y desde el púlpito de la parroquia de la Virgen María en Oxford movía los corazones de los universitarios con sus prédicas de profundo contenido teológico y espiritual. Luego estas se publicaban y llegaban a lectores en todo el país. Los Padres de la Iglesia como San Atanasio, San Basilio, San Ambrosio o San Agustín le hicieron ver a Newman que su Iglesia Anglicana se había apartado de la base común en puntos esenciales. Al mismo tiempo veía la importancia que el Obispo de Roma había ejercido en esa época por lo cual concluyó con cada vez más claridad que su Iglesia se había separado de él por error.
Un tiempo Newman y sus amigos pensaban que se podía encontrar una “Vía Media” entre el Anglicanismo y el Catolicismo. Luego se convenció que este no era el camino. Una lucha interior por encontrar la verdad, al final le condujo a la convicción que la Iglesia del Papa era también la Iglesia de Cristo que él buscaba. En consecuencia depuso sus ministerios anglicanos y, después de un tiempo de reflexión solitaria, fue recibido en la Iglesia Católica el 9 de Octubre de 1845. Varios de sus amigos le siguieron por el mismo camino.
El año 1846 Newman se trasladó a Roma para prepararse su ordenación sacerdotal católica Buscaba también una forma cómo él y sus amigos pudiesen continuar juntos desarrollando su apostolado en Inglaterra. Encontró esa forma en el Oratorio de San Felipe Neri. Regresado a su tierra natal fundó una congregación del Oratorio en la ciudad de Birmingham y más tarde una segunda en Londres. Desde Birmingham ayudó a numerosas personas en su camino de fe, sea por sus prédicas en su parroquia, sea por sus escritos públicos o por cartas personales. Su celo apostólico no fue bien recibido en todas partes. El ataque en un periódico que puso en dudas la honestidad de su motivación le llevó a escribir el libro “Apología pro Vita Sua” que convincentemente documentó su camino religioso. Pero aún entre las autoridades de la Iglesia Católica de su país encontró más sospechas e intrigas que comprensión y acogida fraternal. Alguna vez se quejó: “Al entrar en la Iglesia Católica he encontrado la verdad, pero no nuevos amigos.
Esos sufrimientos, soportados con gran paciencia, continuaron hasta el año 1879, cuando el Papa León XIII le elevó al cardenalato en reconocimiento del aporte oportuno que su ejemplo de vida y su enseñanza habían significado para la Iglesia. Cuando el Cardenal Newman murió el 11 de Agosto de 1890 se reconoció ampliamente en Inglaterra que ninguna otra persona había hecho tanto como él para que los no-católicos de su país cambiaran de idea frente a los católicos. Sus ideas sobre la Fe y la Razón, el acceso a Dios para el hombre moderno y la vocación de la Iglesia en el mundo de hoy poco a poco van penetrando en toda la Iglesia, lo cual también se manifiesta en la amplia presencia que encontraron en los textos del Concilio Vaticano II.