Horario de misas presenciales en San Nicolás de Bari, entrada por calle Williamson
  • Los sábados 19.00 hrs en el templo con aforo de 75 personas,
  • Los domingos 10.00 hrs. en el espacio techado de SNB liturgia (de diácono) o misa (de sacerdote) animada por la comunidad de la capilla Jesús de Nazaret, pero abierta a toda la feligresía; Aforo 100 personas.
  • Los domingos 12.00 hrs misa en el espacio techado. Aforo 100 personas
  • Los días miércoles y viernes 17.00 hrs. misa con entrada libre.

Atención de la Oficina Parroquial:

El párroco atiende los días miércoles y viernes entre las 17 y 19 hrs. (Confesiones, inscripción de bautizos o bodas etc.)
La Secretaria Parroquial atiende los días lunes, miércoles y viernes entre las 17 y 19 hrs. (certificados,, intenciones de misa etc.)

 

Condiciones de participación según las normas del “Protocolo Cultos versión 7”
  • La inscripción previa: Por la trazabilidad se nos pide realizarla para las misas dominicales. Puesto que al momento de la entrada a nuestro recinto no habrá tiempo para inscribir, les tenemos que seguir solicitando que la realicen antes de las 18.00 hrs del día sábado. El que viene sin inscripción previa debe contar con la posibilidad de no encontrar cupo. Bastará indicar los nombres y el teléfono de los interesados.
  • Además, tenemos que seguir pidiendo que ustedes lleguen a las misas con 15 minutos de antelación. Para que también los anfitriones puedan participar en una misa completa, se cierra la puerta al inicio de la misa.
  • El lugar de la inscripción será siempre el sitio de Internet “jotform” (Ver: https://form.jotform.com/oratoriovillaalemana/Formulario-Misas.) La decisión si hay cupo o no en una determinada misa lo determinará lo anotado en ese sitio. Los que no logran usarlo pueden pedir ayuda, por ejemplo, a nuestra secretaria parroquial, señora Ana María Moya, llamándola a su celular n° 979804234. Ella promete estar al alcance, con seguridad, los días miércoles y viernes entre las 18 y 19 hrs y los días sábado entre las 15 y 17 hrs. Ella también inscribirá las intenciones de misa que ustedes le pidan.
  • En la entrada por calle Williamson se va a medir la temperatura, controlar la lista de asistencia y ofrecer alcohol gel. Si además se pregunta si la persona está vacunada, será para poder contestar preguntas al respecto. Por más que recomendamos la vacunación como un acto de solidaridad, no vamos a negar el acceso a una misa por su falta.
  • Dentro de la misa habrá que usar siempre la mascarilla y mantener la distancia social de 1 metro, también en el acceso a la Santa Comunión que por prevención debe recibirse en la mano y consumirse allí mismo.
  • A la salida de la misa uds. encontrarán la bolsa para una ofrenda y la oportunidad para cancelar el 1%. En esto rogamos ser concienzudos y generosos para prevenir un desfinanciamiento de nuestra comunidad.

¿Cómo inscribirse para las misas presenciales en la parroquia San Nicolás de Bari?
 https://form.jotform.com/oratoriovillaalemana/formulario-misas

o llamando al celular de nuestra secretaria parroquial: 979804234

 

PALABRAS DE ESPERANZA

Carta Pastoral de los Pastores del Oratorio San Felipe Neri – Chile

“Vengan a mí todos los cansados y abrumados por cargas, y yo los haré descansar… aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso para sus vidas…” (Mt. 11, 28-29). Así nos habla Jesús, nuestro Maestro. A Él acudimos en las situaciones que hoy pesan sobre nuestro ánimo y nuestra fe. Como pastores, constituidos para acompañarlos en su camino de fe nos atrevemos a entregarles palabras de aliento y orientación.

  1. En primer lugar, quisiéramos abordar la pandemia del coronavirus, agravada últimamente por la aparición de cepas más agresivas. Muchos hermanos y hermanas nuestras han perdido un ser querido. Otros perdieron su trabajo, la posibilidad de asistir a clases, la libertad de movimiento y sociabilidad. La vida comunitaria de la fe se ha visto limitada y nos hemos puesto más irritables. Después de más de un año y medio, estamos cansados de las restricciones. Hemos aprendido una nueva manera de ser Iglesia, desde la Iglesia doméstica que es nuestra familia, hemos sido testigos de la potencia de nuestra fe y que más allá de los templos y la seguridad que nos da la estructura, constatamos con alegría que la Iglesia somos todos y que podemos celebrar nuestra fe también en estas circunstancias. Hemos ganado en globalidad, y el mensaje del oratorio de Villa Alemana puede llegar a otros y como nunca estamos viviendo el sentimiento de comunidad con otros hermanos y hermanas de regiones y otros países.

Sería ilusorio exigir al Señor que nos libere de ese flagelo, como si por arte de magia todo pudiese solucionarse. Aún no vivimos en el Paraíso, pero si invocamos al Espíritu Santo, nos dará las capacidades y virtudes que necesitamos para hacer de este mundo un lugar mejor para todos y todas: con la inteligencia para idear soluciones médicas para enfrentar la pandemia, con la disciplina para observar las medidas sociales adecuadas, con la solidaridad para proteger a nuestros hermanos, superando el egoísmo con generosidad y con la paciencia para soportar las necesarias medidas de restricción.

  1. En segundo lugar, nos preocupa el hecho que en nuestra sociedad chilena los valores han ido cambiando y se validan acciones que dañan la dignidad de la persona humana. Muchos fieles católicos sienten una distancia creciente entre los valores éticos que se aprecian en la sociedad y se legitiman en las leyes civiles; en contraposición de aquellos principios que nacen desde nuestra fe cristiana: como el derecho a nacer, la muerte natural, el ideal de familia, economía solidaria, honestidad y profesionalismo, entre otros valores que consideramos que se han de mantener.

La divergencia no es total, con gozo coincidimos con la generosidad y solidaridad que empatiza con los necesitados, especialmente en esta pandemia, coincidimos con aquellos impulsos que promueven la transparencia y verdad, respeto e inclusión de las personas, la dignidad de la mujer, el reconocimiento de las culturas originarias, protección de la infancia y adultos mayores, gestión y control del poder, etc. Este hecho nos recuerda que nuestra Iglesia se ha iniciado en un ambiente no cristiano en situaciones hostiles. No obstante, los primeros cristianos, unidos firmemente a Cristo Resucitado, pudieron mantenerse en ese ambiente adverso y, finalmente, supieron atraer a la humanidad hacia una visión cristiana sobre el sentido de la vida.

Escuchemos al respecto como el Apóstol San Pablo exhorta a los Romanos: “Les ruego, hermanos, por la misericordia de Dios, que se ofrezcan ustedes mismos como sacrificio vivo, santo y agradable a él: ¡este es el auténtico culto! Y no se acomoden a este mundo, al contrario, transfórmense mediante la renovación de la mente, para que puedan discernir cuál es la voluntad de Dios, lo que es bueno, agradable y perfecto” (Rm. 12, 1-2).

Si hoy hacemos lo que nos recomienda el apóstol, también el Señor nos va a transformar en luz para quienes nos rodean, y nos va a sostener en esta misión. No tener miedo de dialogar con quien piensa diferente, no significa que el cristiano se mueva desde la amenaza y la desconfianza. Hay que aprender a amar, aceptar que Dios habla en el silencio y cuando amamos y servimos sobre todo a quien piensa diferente podemos conocer su punto de vista sin juzgar, cuando estimamos al diferente, damos a nuestro corazón la oportunidad de entender. Y solo si entendemos podemos donar nuestro punto de vista. El evangelio no es un mensaje que se entrega desde la imposición sino desde el respeto por las diferencias. Estos tiempos de cambio son una oportunidad para madurar la fe, y en una oración profunda ser capaces de confrontarlos con nuestro Padre e invitar al Espíritu Santo a habitar nuestra mente, emoción y palabra

  1. Finalmente, nos queremos referir al proceso constituyente. Vemos en él, una noble tarea donde se propone la construcción de una Carta Magna para regir nuestra convivencia nacional. Tenemos la esperanza de ser capaces de consensuar una visión integradora de país, que otorgue una mayor gobernabilidad, equidad y posibilidades, buscando una vida digna para todos y todas, y la anhelada paz social. Nos preocupan otras situaciones como las descalificaciones, el atribuirse representaciones, las exigencias unilaterales, poner condiciones de entrada, entre otras cosas. Percibimos por una parte una euforia por logros aún no alcanzados, por otra parte, desconfianza y temores.

En esta situación, nuestra fe nos pide que controlemos nuestros impulsos, siguiendo el consejo de San Pablo: “examínenlo todo y quédense con lo bueno”. (1ª Tes. 5,21). Los invitamos a enfrentar los temores evitar las radicalizaciones, que dediquemos tiempo para formar nuestros criterios, que nos capacitemos para aportar al diálogo y al entendimiento entre quienes nos rodean. Busquemos lecturas contrastadas por fuentes serias, evitemos informarnos exclusivamente por redes sociales, sigamos a investigadores y estudiosos de los temas que nos preocupan, usemos los textos que la Iglesia nos ofrece para orientarnos: además del Evangelio, nombramos el Catecismo de la Iglesia Católica, el compendio de la Doctrina Social de la Iglesia llamado “Docat”, Encíclica Fratelli Tutti y otros mensajes del Papa Francisco, y de los obispos de Chile. Jesús nos prometió: Sepan que yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin de los tiempos” (Mt. 28, 20). Si nos mantenemos fieles a él, podemos confiar en que Él nos va a iluminar y fortalecer por el bien de la Patria. Acogemos el llamado de nuestros obispos para orar por el país y encomendarnos a la intercesión de María Santísima, Nuestra Señora del Carmen.

¡María Virgen y Madre, ruega a Jesús por nosotros!

                                              Los sacerdotes del Oratorio San Felipe Neri

Villa Alemana, Julio de 2021